Noche Fría

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Eran más de las 12 de la noche, había tenido un día muy largo, con exceso de trabajo y realmente me encontraba muy cansada, había cenado bien, hace ya una hora, estaba recostada en el sofá tratando de ver el programa de turno en la tele. No sin gran sacrificio para no quedarme dormida en el sofá, como en otras muchas ocasiones. Pues tengo un sofá que bien podría ser una cama, por su anchura y comodidad.

El sueño me venció, el relax se apoderó de mi cuerpo al completo. El sonido de la tele de fondo me hacía caer en ese abismo profundo y oscuro, el sueño. Lo que me resulta complejo recordar lo allí acontecido.

No habrían pasado más de tres horas, cuando me siento reconfortada, con una calidez a pesar del frío que siempre suelo tener, una vez me quedo dormida en el dichoso sofá, pero esta vez no, esta vez estaba calentita, a pesar de que era una noche muy gélida, en el exterior de la casa había tan solo 1 grado. Pero hoy no se notaba nada de esa frialdad, me sentí muy bien, pude observar la tele encendida en un duermevela tranquilo y apacible, al observar que estaba tan cómoda, decidí desconectar la tele y dormitar allí, total, mañana era domingo y no tenía que madrugar.

Ya estaría amaneciendo, cuando noto esa sensación de estar agarrada por la espalda por un compañero, ese calor sobre mi torso y su respiración cálida sobre mi cuello, que me hace sentir tan bien, me satisface y continuo durmiendo un poco más, no pasaron ni diez minutos cuando me despierto de un sobresalto, recordando que yo dormía sola, sin nadie conmigo.


Carlos Nieto


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