Relato: Terror nocturno


Relato: Terror nocturno

—Mire, le voy a contar desde el principio. Todo comenzó un mes de enero. Desde niño siempre he tenido que ir al baño más frecuentemente de lo habitual; sobre todo si ese día he bebido más agua de lo normal, entonces me origina tener que ir al lavabo un par de veces por la noche.

A lo que vamos. Esa noche de enero, serian las 2 de la madrugada, no mire el reloj, me levante sin hacer ruido pues mi mujer estaba dormida y no quería molestarle, caminé dirección al baño, sin encender ninguna luz por el mismo motivo de no despertarla, total, me conozco bien el recorrido, tenemos el aseo en el mismo dormitorio, cuando estoy tratando de encender el interruptor, palpando los azulejos de la pared, noto que la clavija están tapándola con una mano o eso me pareció, el susto que me causo me hizo retirar la mano rápidamente de los fríos azulejos, pero volví a intentarlo pasados unos segundos. Ya no había nada, y encendí la luz con normalidad.

Esto me ocurrió ese día y no se volvió a repetir en varios días, lo que me hizo pensar que todavía continuaba somnoliento y medio inconsciente. Pero la siguiente vez transcurrió mientras me dirigía al servicio, suelo alargar el brazo para no toparme con la esquina de la pared que tenemos en la entrada, lo voy meneando en ambas direcciones para tratar de localizar mi situación, el terror se apoderó de mí en el momento que en uno de esos movimientos toco con la punta de los dedos algo que dirías que estaba húmedo y caliente, hubiera jurado en ese momento que era la boca de alguien. El terror me hizo paralizarme y retirar el brazo rápidamente, no sabía que hacer si volver a intentarlo con el brazo o encender la luz para averiguar que estaba ocurriendo, ganó encender la luz de la habitación, provocando el enfado de mi mujer. Yo traté de explicarle lo sucedido, pero no atendía a razones, solo quería que apagara la luz y la dejara dormir, realicé una inspección rápida por todo la habitación sin encontrar nada inusual, el terror ya lo tenía instalado en el pecho, provocándome un desasosiego que no me dejo dormir en toda la noche, solo escuchaba ruidos continuos que me hacían levantarme del colchón a modo de resorte, tratando de averiguar que estaba ocurriendo, pero nada, allí no sucedió nada más, ni esa noche, ni en varios días.

Los siguientes días, tuve un control sobre la cantidad de agua que bebía, no quería tener que despertarme en mitad de la noche y pasearme por la habitación nuevamente, me producía miedo esa situación. Trate de comentárselo a mi mujer, pero decía que no estaría despierto del todo, y me lo producía el sueño que hubiera estado soñando en el momento de despertarme.

La tercera vez que me sucedió fue horrible, lo pase muy mal, me produce asimismo escalofríos el tener que volverlo a recordar. El trayecto al baño transcurrió con normalidad, pero una vez en el interior traté de buscar el interruptor de la luz cuando volví a notar la presencia de una mano tapándolo, en el mismo momento que me pasaron una mano por la cara y el pelo, grite, ¡si grite!, me produjo un terror inmenso, quise salir de allí rápidamente, pero me pegue de bruces contra la puerta del baño, el ruido del golpe y mi grito, hizo que se despertara mi mujer, que se acercó rápidamente para ver que ocurría, eso si, ella encendió la luz del cuarto y la del baño, allí no había nadie, me quede estupefacto, no sabía qué decirle a mi mujer me iba a tratar de loco, lo que me dio igual y se lo conté, pero lo de siempre, que tengo mucha imaginación, que estoy dormido y, que tengo que ir con cuidado, ya que tenía una pequeña brecha en la ceja producida por el golpe, me la curo y volvimos a la cama, con algunas risas de mi mujer por lo ocurrido, diciéndome que parezco un niño con miedos nocturnos.

Sí, decidí desde ese día guardarme un cuchillo en la mesita de noche para llevarlo si tenía que ir al baño, pasaría una semana cuando me levante para lo de siempre, ir al lavabo, no sin antes coger el cuchillo y acarrearlo apuntando en la dirección que yo me dirigía, en el momento de intentar abrir la puerta del baño noto que se me echa encima alguien, por la parte del cuchillo, sin pensármelo dos veces, le comienzo a clavar el cuchillo en varias ocasiones. Mi satisfacción es enorme en ese momento, pienso ¡te pille, ahora veremos quien eres! se escuchaba balbucear algo, pero no se le entendía, yo llame a mi mujer a gritos para que viera que no estaba loco, y que ahí estaba la prueba, pero tuve que encender la luz yo, ya que ella no venía, fue cuando me di cuenta de a quien había apuñalado, era a mi mujer, que salía del baño en el momento que yo trataba de entrar.

—Por eso Señor Juez, le pido que sea comprensible, yo la quería mucho y nos llevábamos muy bien, no teníamos problema alguno, esto ha sido un error trágico, pero un error, yo soy inocente, me deben de proteger a mí, que me persiguen por las noches los muertos.

—Pero usted ya hizo lo mismo con su anterior pareja, cuando tenían solo 17 años, ¿me quiere usted decir que ahora con treinta años ha vuelto a pasar lo mismo?, la anterior vez se escapó de una condena mayor por ser menor, hoy, no es el caso. Guardias, llévenselo de mi vista, y que lo encierren en el psiquiátrico de Foncalent, hasta que los médicos consideren que ya no es un peligro para nadie más, ni para él.

—Sonó el martillazo del Juez en la sala.

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