Cuento: El Espejo

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Relatando relato de miedo El espejo
Relato El Espejo

El Espejo. Relatos 2021

El día era soleado y con una brisa agradable, en el paseo que estaban dando por el mercadillo de antigüedades y trastos viejos que solían montar los domingos en el pueblito de Rajón. Estaban curioseando sin ánimo de comprar nada en concreto, buscando algo especial que les llame la atención, para adquirirlo y llevárselo a su nueva casa que tienen cerca del río.

Estaban pasando por un puesto de trastos casi inservibles, cuando entre la basura que tenían sobresalía un espejo, parecía muy antiguo, ella miró a Juan con esa cara de no haber roto un plato, él preguntó por el espejo para poder comprobar que estuviera entero, pues solo se podía ver una parte. La dependienta sacó el espejo de donde estaba y le paso un trapo para limpiarlo, que tenía más suciedad el trapo que el espejo, una vez considero que ahora si estaba limpio, se lo ofreció para que lo revisara Juan. Fani, lo veía y se le dibujaba una sonrisa de felicidad en el rostro, era lo que estaba buscando, Juan, al verla lo supo, no sin decirle que estaba muy deteriorado por el paso del tiempo que se veian ciertas manchas en el espejo, pero a ella no le importo, era lo que buscaba. No fue barato, ya que al igual que Juan se dio cuenta de la cara de Fani, la dependienta, que vivía de ello también, por lo que subió un poco el precio para poder sacarle más beneficio, Juan, un poco a regañadientes lo acepto y lo compraron por 45 euros. Una vez pagado cuando se lo estaba dando a Juan, tras envolverlo en papel de periódico viejo, le comenta que ese espejo fue encontrado en una cueva de Zugarramurdi, en Navarra, que es mágico y que no lo miren por la noche pasadas las 12. A juan le pareció algo absurdo y pensó que era para darle cierto misterio a la compra realizada, para que pensaran que habían comprado algo con historia.

Una vez en casa Fani, estaba como loca para ver donde lo podía poner, ella sabía que lo quería en el dormitorio o en el vestidor, para poderlo ver todos los días, le encantaba la compra realizada. Al final decidió que el dormitorio sería el lugar elegido, que le daría un toque especial y de glamour a la estancia.

Tras discutir durante más de una hora que si en esta pared, no mejor aquí en esta otra, decidieron colgarlo frente a la entrada del dormitorio, así se podría ver cada vez que entraran en la habitación. Se dispuso Juan, a realizar los trabajos de bricolaje para poder colgarlo en el sitio que habían decidido, pero Fani, había preparado ya una cena para los dos, y le pidió que lo dejara para más tarde y que ahora cenasen juntos en el porche frente al río que tienen en la casa. A Juan le pareció bien, ¡faltaba solo colgarlo!

La cena transcurrió con normalidad, a la hora del postre Fani, saco el espejo y lo puso frente a la mesa, en la ventana que daba al porche, para observarlo mientras tomaban el postre y más tarde una copa. Estuvieron hablando casi toda la noche del espejo, estaba segura de que era muy antiguo que habían realizado una compra magnifica, que seguro que vale más del triple. La conversación fue monotemática, Juan estaba muy cómodo y relajado, tomando ya su copa miró el reloj de su muñeca, le dio un sobresalto el corazón al ver que eran las doce de la noche, recordó lo que le había dicho la vendedora esa tarde al comprar el espejo. Miró al espejo y vio que estaba todo bien y continuo con su copa tranquilamente.

Ya estaban pensando en recogerse e irse al dormitorio cuando Fani, se alzó y se quedó mirando su reflejo en el espejo, Juan, que ya estaba medio dormido la observaba, y le dice:

—Fani, vamos a la cama ya, hace fresco y es muy tarde.

—Mira Juan, ven, levántate y mira esto, se ve mi esqueleto en el espejo.

Juan, asombrado de lo que acaba de decir Fani, se incorpora y se dirige hacia donde se encontraba, mira en el espejo y observa que el reflejo de ella, es como si se vislumbrase su esqueleto, lo que le causa un rechazo y se retira, a lo que ella le recrimina.

—No me seas un cagueta, mira debe de ser por la luz de aquí fuera, que estamos en penumbra. Ayúdame y vamos a colgarlo antes de acostarnos.

—Fani, ahora no es momento, déjalo aquí y mañana lo terminamos de poner en la habitación.

Fani, insistió en colocarlo esa misma noche, a lo que acepto Juan, y lo terminaron de colocar en el dormitorio, una vez terminado se quedaron mirando el espejo los dos como embobados, y tras unos minutos vieron una sombra oscura pasar por detrás de ellos, lo que provoco que se giraran repentinamente para averiguar de que se trataba. No había nada ni nadie, estaban solos. Fani, dijo que era debido a las manchas del espejo al ser muy antiguo se ven reflejos que no existen, dejaron de darle más vueltas y se dispusieron a dormir.

Los sonidos durante la noche fueron incesantes, se levantó varias veces Juan para ver de donde procedían, él estaba seguro de que era del interior del espejo esos ruidos, pero no era posible, a lo que termino acostándose.

Llevarían durmiendo un par de horas, cuando un resplandor muy intenso en la habitación les despertó, salía del espejo, era una luz muy intensa, Fani, estaba horrorizada, comenzó a gritar pidiendo ayuda, Juan se levantó y se aproximó al espejo para tratar de averiguar a que se debía ese resplandor, pero comenzaron a salir llamas inmensas del espejo, a modo de lanza-llamas, lo que hizo que se retirara hacia la cama, pues le cortaba el paso para poder salir de la habitación.

Se taparon con el edredón que tenía la cama y se abrazaron muy fuerte los dos, esperando que todo pasara.

Relatando relatos de miedo y terror
Relato El espejo. (El incendio)

Al día siguiente los bomberos que estaban apagando los restos del incendio que hubo en la casa, solo encontraron los dos cuerpos de ellos quemados, estaban fundidos el uno con el otro, como si fuesen un solo cuerpo. No encontraron nada que no se hubiera derretido en la casa, pensaron que la temperatura tuvo que ser tremenda para fundir hasta los metales de la casa, lo único que se encontró entero fue un espejo que estaba colgado de un trozo de pared calcinada, pero el espejo estaba intacto.

Un policía que estaba a cargo de la investigación se lo llevo, pensando que a su mujer le encantaría el espejo.

Carlos Nieto

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