El testamento


El testamento

Se da por abierto el testamento que procedo a leer, en presencia de los herederos que se mencionan en la solicitud del difunto.

Ante mí, Juan Del Álamo Rositas, notario del ilustre colegio de Madrid

Comparece:

Don Sebastián García Roger, mayor de edad y vecino de Valencia...

ASEGURA tener capacidad para testar y manifestar su libre y consciente decisión de otorgar testamento. Me ha expresado verbalmente su última voluntad, y con arreglo a ella he redactado este su testamento.


DECLARA
1º.- Dejo toda mi fortuna bienes y posesiones, que a día de hoy ascienden a más de 76 millones de euros, a mi esposa, con una serie de condiciones, que paso a describir:

- No podrá hacer uso ni disfrute de ninguna propiedad ni del capital que dispongo, mientras no contraiga nupcias con un nuevo marido en menos de un año.

- No cabe la posibilidad de una separación lo que motivaría la inmediata retirada de todas las posesiones y capital heredado, el matrimonio debe de ser de por vida.

2º.- A mis dos hijos les dejo la posibilidad de ver a su madre como actúa con ellos y con las demás personas allegadas a vosotros.

Tener por seguro que no veréis ni un céntimo si de vuestra madre depende.

Pero mientras se produce la boda que seguro no tardara mucho, podéis disfrutar de la villa en Madrid y una cuenta que hay dispuesta a vuestro nombre con medio millón de euros, justo hasta el momento que se celebre la boda, entonces pasara todo a disposición de la que viene siendo vuestra madre.
P.D.- 

Quiero aclarar un punto por la confusión que seguro habrá en estos momentos en la sala.

Amada esposa, sabes bien que deseo tu felicidad por ello necesito que pases página y seas con tu nuevo marido, tan generosa y comprensible como lo has sido conmigo, hazle sufrir lo mismo que a mí, amárgale la vida, ahora tienes tu el dinero y la posibilidad de hacer lo que te plazca, libera tu demonio interior y que todos te vean como eres, espero que el dinero que tanto anhelabas te llene de satisfacción y sepas administrarlo. 

Por último una cosa si me permitís.

Si por cualquier motivo no llegases a cumplir la boda, todo, absolutamente todo, pasaría a mis dos hijos.

Pórtate como tú eres y seguro que no llegaras a disponer de la fortuna, dada tu personalidad tan demoniaca.

Tras esto queda cerrado el acto y damos por enterados a todos los asistentes.

Carlos Nieto.

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