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Tierra Mojada

Tierra mojada es un relato sobre las decisiones que nos llevan a un final no deseado.

Tierra Mojada

Esta situación me supera, no sé cuanto tardaré en volverme loco, el estar aquí metido con este olor a tierra mojada se me hace insoportable; recuerdo que me encantaba cuando llovía, poco después se podía apreciar ese olor que desprende la tierra húmeda; que al evaporarse desprende su alma para que la puedas saborear.

Esos días de verano, que al llegar una tormenta veraniega, refrescaba el ambiente y al mismo tiempo levantaba ese aire, renovado, fresco, esos olores tan agradables que desprende el campo recién regado, asfixiado por el sofocante calor estival. Eso me encantaba, me hacía volver a mi infancia; recuerdo tirarme por encima de la hierba verde, húmeda, desprendiendo sus efluvios tan característicos, que ahora al recordarlos, me hacen ver la vida de otra manera, quizás debí de ser mejor persona; ya que no me encontraría en esta situación.

Pero ese maldito olor ya me está abrumando, me produce náuseas, puede que sea por la falta de aire, o por lo estrecho que es este lugar. ¿Dónde me encuentro? Me atrevería a decir que han sido mis hijos, o no, quizás mis empleados, si, siempre pidiendo más y más sueldo, seguro que han sido ellos; el salario mínimo es ya bien alto, y porque hagan unas cuantas horas sin que se las pague, tampoco es para tanto. ¡Deberían de estar agradecidos de que les dé trabajo!

¡No!, han sido mis amigos, seguro, los de la partida de cartas del domingo. Son rencorosos y envidiosos, no pueden soportar que me vaya mejor que a ellos. ¡Total! El que me acusaran de hacer trampas, tampoco es para tanto, si nunca lo han podido demostrar. Además, ¿qué son unos cuantos miles de euros estafados?

¿Quién me ha hecho esto?

La desesperación me está volviendo loco, no tengo claras las ideas, la falta de aire y ese maldito olor, me están afectando, no sé quién puede haber sido, puede que hayan sido mis hermanos, ¡otros que tal!, no comprenden que cuando invierten en algo, y no sale bien, no voy a darles yo lo mío, hasta ahí podíamos llegar. No saben perder; aunque quizás yo los forzara a invertir en mi empresa, no obstante, no tengo la culpa que el dinero se gastara en lo que hacia falta. Bueno quizás que me comprara ese Porsche fuera motivo razonable de enfado por parte de ellos, pero yo me lo merezco, soy el dueño de la empresa y puedo gastarme lo que necesite.

¡Son todos unos envidiosos, vengativos!

No alcanzo a comprender donde estoy, pero me estoy dando cuenta que debí de ser mejor persona, no he sido bueno, más bien he sido ruin y malvado, seguro que los que han decidido hacerme esto, tienen motivos de sobra. Estoy pensando, haciendo una recopilación de recuerdos, de quienes pueden tener motivos para hacerme esto, y creo que prácticamente todos los que he conocido, tienen algún motivo para acabar conmigo. Sí, estoy seguro de que es alguien conocido, pero no sé quién ha sido y eso me mantiene sin descanso.

¡No, no! No puedo irme de aquí sin saber quien o quienes son los responsables. El aire es cada vez más raro, el olor a la tierra húmeda me deja sin sentido, me marea por completo. Está comenzando a entrar gotas de agua desde la parte de arriba, ¡Sí, son gotas de agua con tierra! Esto se comienza a llenar poco a poco de agua con barro.

Recuerdo lo bien que me lo pasaba de pequeño con el barro, cada vez que llovía, en el momento que paraba, salía rápidamente al jardín y me revolcaba por la tierra, con el consiguiente enfado de mi madre, pero a mí me gustaba y lo hacía, debí de ser más respetuoso con mi madre. Cuanto le hice sufrir, me arrepiento ahora, tarde como siempre.

Tierra mojada, relato en relatando.com

El agua me está llegando a la cabeza y no me puedo mover; esto es muy estrecho y pequeño, esta llena de barro, es asquerosa, nunca pensé que moriría de esta manera, yo que todo lo tenía; eso si, a costa de los demás.

¡No, no quiero morir así!

Recuerdo que esto mismo decía aquel pobre hombre, que me debía dinero, (era para pagar su hipoteca, le embargaban en poco tiempo, me dejo en aval su vehículo, que por cierto fue un gran negocio lo vendí por más de lo que me adeudaba, sumando lo que me pago su viuda, ¡Un gran negocio!) Fue cuando lo tire al fondo del mar, con aquellos ladrillos atados a las piernas, ahora lo comprendo, entiendo lo que sufrió, sus palabras, su miedo, sus lágrimas, debí de ser mejor persona.

El agua me tapa la nariz, no puedo respirar, es el fin, ya no huelo ese desagradable olor, a tierra mojada.

Carlos Nieto

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