Amor misterio Relatos suspense

Un domingo con Javier

Misterio de los desplazamientos temporales, relato sobre los posibles problemas.

— Hola, ya salí del trabajo y voy para casa, ¿cómo has pasado el día amor?

— Muy bien, realicé la compra de la que hablamos anoche, lo traerán mañana.

— Fantástico, tengo ganas de probar el nuevo colchón, este viejo me deja la espalda dolorida.

— Dicen que hay mucho tráfico para salir de Valencia, mejor vete por el interior, no vengas por la autovía, tengo ganas de verte y que estés aquí conmigo.

— Vale, iré por los pueblos del interior, se tarda más, pero es más seguro que no habrá tráfico ni atascos. Nos vemos en una hora cariño. Adiós.

— Hasta pronto, ve con cuidado. Un beso.


La carretera se hacía cada vez más pesada, y monótona, cuando se produce una situación muy extraña, hay una niebla espesa frente a él, en la carretera, lo que no era normal siendo verano y con un sol sofocante, pero Javier no pensaba más que en llegar a casa y comenzar a disfrutar del fin de semana, solo quería estar con su amada esposa, Pilar.

Al introducirse dentro de la espesa niebla, percibe un zumbido, viene de fuera, pero con el vapor que rodea todo el vehículo, no consigue ver de donde, al poco tiempo tal y como había aparecido la niebla desapareció.

Algo había cambiado, el día tan espléndido y soleado se convirtió en un triste gris, y un cielo nublado, miró a su salpicadero donde le indica la temperatura en el exterior, no era posible pensó, ha descendido la temperatura 12 grados, de 32 a 20 °C, ¿cómo era posible?

Continuo con la marcha dirección a su casa, a los pocos kilómetros paro en seco en mitad de la carretera, delante de él, solo había campos desolados y unas montañas gigantescas; la zona la conocía al dedillo, la recorría todas las semanas y nunca se encontró con esas montañas; más naturales en el norte, (Pirineos).

Se arrimó al arcén, tratando de apartar el vehículo de la carretera, y decidió llamar a Pilar, no sabía muy bien que es lo que estaba pasando, y quería asegurarse de que todo estuviese bien.


— Pilar, ¿cómo estás, va todo bien?

— Javier, ¿eres tú, Javier? Pero, ¿dónde te has metido? He llamado a la policía, pensábamos que habías tenido un accidente, no te encontraban, ¿Dónde estás, estamos todos preocupados por ti?

— ¿Cómo llamas a la Policía por unos minutos de retraso?, me quedo sin palabras.

— Javier, hoy es domingo, no sabemos nada de ti desde el viernes, ¿dónde has estado estos días? La policía nos dijo que recorrieron todo el trayecto que debiste de realizar, sin hallar nada, ningún indicio de accidente, nada.

— Pilar, ¿cómo es posible esto? Si acabo de hablar contigo no hará más de 10 minutos. El problema es que no sé bien donde estoy, te llamaba para decirte, que me he debido de equivocar de camino, y me retrasaré un poco, voy a dar la vuelta y me iré por la autovía. Lo de que hoy es domingo…. Se corta la conversación.


Javier se queda mirando a las montañas atónito, sin palabras, después de lo que ha dicho Pilar, pasados unos minutos decide emprender la marcha y da la vuelta al vehículo, circula de regreso nuevamente a Valencia, el trayecto no consigue reconocerlo, es todo distinto de lo que suele ver cuando realiza ese trayecto, pero él, continua cada vez más y más kilómetros sin reconocer nada, hasta que pasadas unas dos horas y media vuelve a ver una niebla en el fondo de la carretera, algo en la cabeza le dice que es por ahí, es el camino para regresar a su casa. Aumenta la velocidad para tratar de alcanzar la niebla cuanto antes.

Consigue llegar a la niebla, vuelve ese zumbido, no se detiene, él continúa circulando, a los pocos minutos, al igual que antes, vuelve a desaparecer la niebla, el día es soleado, la temperatura del coche indica 32 grados, trata de averiguar si reconoce algo del paisaje que le indique que está en el camino correcto, y se da cuenta de que está en la dirección correcta hacia su casa, el desvío para llegar a su urbanización lo tiene a unos 300 metros de donde se encuentra, le sobreviene una tremenda alegría y sale por el desvío, a los pocos minutos llega a su casa, deja el coche y se dirige a toda velocidad a la puerta.


— Pilar, ya estoy en casa. (dice gritando tratando de abrir la puerta de la casa)

Entra en su casa, y comienza a buscar a Pilar, llamándola, al final la encuentra en el jardín de detrás de la casa, estaba tomando el sol, mientras esperaba a que llegara Javier.

Hablan de lo ocurrido en el trayecto, y que habían hablado por teléfono, pero, Pilar le asegura que con ella, él, no ha hablado, que ha llegado incluso más pronto de lo que esperaba.

Dejan estar lo ocurrido, y continúan con su vida.

Domingo por la mañana.

Está Javier en el salón leyendo el periódico, mientras que Pilar está preparando su deliciosa ensalada de verano. La tranquilidad reinante es interrumpida de repente por el sonido del móvil de Pilar, Javier que se encontraba al lado de los dos móviles el suyo y el de Pilar, lo mira tratando de averiguar quien llamaba para avisar a su mujer, y la sorpresa lo deja helado, en la pantalla del móvil se podía ver que quien llamaba era Él, Javier.

Carlos Nieto

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