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SEPARACIÓN

Las separaciones traen a veces situaciones mucho peores.

SEPARACIÓN

La separación es un proceso que puede provocar desesperación, desanimo, desaliento, pero aun así, deciden separarse miles de parejas, estoy seguro de que todas por motivos muy loables y justificables, pero hay un porcentaje muy pequeño que los motivos son execrables y poco convencionales. Dentro de estos es donde podemos encontrar alguna separación con motivos extraños, raros, poco explicables, de los que quizás no hemos oído hablar por la cruenta realidad de la situación de dichas parejas. De estos son de lo que va esta historia, sobre una pareja felizmente casada, durante varios años ya más de 35, y que cualquiera que los conociera diría lo típico:

Pero como puede ser si son una pareja ejemplar, nunca se les vio discutir, siempre juntos, frases típicas, clichés, que habremos oído en miles de ocasiones. Pero no por ello es lo más extraño de estas separaciones, lo realmente macabro es cuando empiezas a darte cuenta de que quizás la forma de vida que llevaban esa pareja no era tan correcta o cívica como podíamos imaginar, más bien lo contrario, conforme uno se adentra en los entresijos de la pareja, puede comenzar a vislumbrar ciertos hechos que podrían calificarse de macabros como poco.

Todo esto aconteció en un pueblito de la sierra de Espadan, para no molestar a nadie, diremos un nombre inventado, Vejar. Allí vivía una pareja muy feliz y con muchos años a sus espaldas juntos, no habían dado ningún problema nuca con nadie en el pueblo, más bien todo lo contrario, eran un matrimonio muy comprometido con la ayuda a las gentes de su pueblo y sobre todo a los niños, se dedicaban al acogimiento de niños sin hogar, eran muy buenas personas y reconocidos por la consejería de asuntos sociales, solían tener a los chiquillos pequeñas temporadas para darles hogar temporal, mientras se resolvían los conflictos familiares que habían originado esta situación. Como suele suceder estos niños vienen de hogares desestructurados, o padres delincuentes que se encuentran en prisión, la mayoría de estos chavales, son muy irascibles y poco sociales, lo que el mérito de atreverse a acogerlos en su propia casa, era algo que consideraban de grandes personas, con un alto compromiso social. En el pueblo todos sabían de su buen hacer para con todos y nunca les faltaba alimentos de más y utensilios básicos, que proporcionaban el resto de vecinos, para de esta forma colaborar con ellos a su modo.

La problemática de estar en hogares de acogida es que no es una institución cerrada ni vigilada, es un hogar familiar en un pueblo, lo que los niños tiene la libertad de entrar y salir cada vez que quieren, no sin causar más de un problema por ello, sobre todo los más conflictivos que no quieren quedarse y a la mínima, tratan escaparse y algunos lo consiguen, desapareciendo del pueblo sin saber nada de ellos.

Pero como esta historia trata de separación, pues a lo que vamos, un buen día esta pareja que nunca tuvieron hijos propios, solo los de acogida, y que no tenían niños más de 5 o 6 meses, deciden separarse, causando una conmoción grande en el pueblo pues los tenían como en un pedestal, eran los héroes del lugar, pero algo oscuro había detrás de esta separación.

Esta familia tenían una casa no muy grande en la plaza del pueblo, pero donde realmente se dedicaban a vivir y a mantener a los niños, era en una casa de campo que tenían en las afueras del pueblo, en un campo de la familia de la mujer, donde tenían una vivienda mucho más grande y espaciosa con una cuadra y en ella guardaban los caballos que tenían solo 3, más que suficientes, pues el trabajo de los niños más encima tener que cuidar a tres caballos, hacia a veces que el trajín se les hiciera muy cuesta arriba.

Volviendo al tema de la separación, se comenzaron a decir ciertas barbaridades en la casa de la plaza del pueblo, que fue escuchado por todos los vecinos que pasaron por allí, se recriminaban que ella se quedaría con la casa de campo, y él con la de la plaza del pueblo, pero por lo visto no llegaban a ningún a cuerdo, produciéndose tensiones que pronosticaba que podía llegar a ser algo muy complicado de llegar a un acuerdo.

No habrían pasado más de dos semanas, cuando la discusión por quien se quedaba la casa de campo hizo saltar todo por los aires, formando un espectáculo a gritos en la plaza del pueblo a la vista de todos lo allí presentes. Dejando boquiabiertos a la mayoría que estaba presenciando tan dantesco espectáculo, con recriminaciones de todo tipo. Él, Fran, cogió las llaves de la casa de campo y se dirigió hacia ella con decisión y paso firme, lo que provoco la ira de Maria su pareja, que cogió una pala de la casa y lo siguió a unos pasos más atrás, los vecinos viendo que se podía producir una tragedia, fueron tras la pareja, tratando de ver si haría falta intervenir para evitar alguna enajenación mental.

Una vez en la entrada de la casa de campo comienza de nuevo las discusiones, esta vez mucho más acaloradas, todos allí estaban sorprendidos, pues la casa de la plaza del pueblo era de muchísimo más valor que la casa del campo, que era más rudimentaria y con pocos lujos, además de que está en un camino mal comunicado de piedras y poco transitable. No comprendían ese interés de los dos por quedarse con esa casa de campo, cuando hay varias en el pueblo que las podrían comprar a un precio más que razonable, económico y en mejores condiciones que esa, que parecía una granja derruida por su aspecto.

El clímax de la discusión se produjo prácticamente delante de todos los allí presentes, que no eran pocos, cuando ella levantó la pala que llevaba arrastrando desde la plaza del pueblo hasta allí. La dejo caer con fuerza sobre la cabeza de Fran, Maria comenzó a reírse, una risa muy nerviosa, pero quiso volver a repetir la acción, cuando se acercaron todos los que allí estaban para evitarlo. Pero Fran ni corto ni perezoso cogió un tablón del suelo donde había caído y le soltó un golpe tremendo en toda la cabeza a Maria, consiguiendo que diera la vuelta de campana y callera al suelo con un gran estruendo. Sonó como si rompieses un melón, pensamos todos que la había dejado seca del golpe. Pero nada más lejos de la verdad, se intentó incorporar, para continuar con su pelea. Todos los de allí los sujetamos y agarramos fuerte, hasta que llego la Guardia Civil, que no tardo ni dos minutos.

Alguien aviso a la guardia civil, antes, cuando estaban en la plaza, previniendo que esto podía pasar, lo que gracias a ese aviso tan oportuno llegaron antes de que se mataran alguno de ellos, los esposó a los dos y les recrimino que no eran formas de solucionar sus problemas, los metieron en diferentes vehículos, para evitar que continuaran peleando dentro del vehículo policial. Un agente se dirigió a conversar con Maria, preguntando el porqué de tanto interés de esa casa de campo, que es lo que había tan importante como para intentar matar a Fran. Ella como un poco ida quizás por el golpe, contesto:

¡Son míos no son de él, son míos yo soy la que tengo derecho a hacer lo que quiera, son míos!

Los agentes se miraban confundidos sin entender, que es de lo que está hablando, piensan que el golpe le ha dejado tocado el raciocinio.

Total que Fran decía similares palabras:

Que ahora le toca a él hacer lo que quiera, que ella no tiene derecho de quitarle esa satisfacción.

Los agentes deciden entrar en la casa de campo para ver que es tan importante para casi matarse, comienzan a revisar todo aquello y lo que pueden ver es una gran cantidad de ropa de niños, por encima de los muebles, se quedan extrañados pues no es un lugar para dejarla, observan que en el fondo antes de entrar en la cocina, hay un acceso a un sótano, con una trampilla en el suelo, deciden abrirlo para ver que pueden estar ocultando, está todo muy oscuro, encienden sus linternas y bajan por la escalera que había para ello, una vez a bajo pueden observar que se encuentra todo lleno de jaulas grandes, por lo menos cuentan unas 15 jaulas, observan más de cerca tratando de ver que tiene en su interior cuando un agente comienza gritar sorprendido

Llamar a la unidad de desaparecidos y que vengan los bomberos y ambulancias, rápido, rápido, a esos dos tenerlos vigilados y que no escapen, son unos salvajes”.

Todo esto gritando desde dentro del sótano que hacia que el sonido quedara muy atenuado y algo siniestro.

Una vez todos los equipos solicitados se encontraban en el lugar, comienzan a sacar cuerpos de niños de dentro del sótano, algunos estaban sin ojos, otros estaban sin brazos, era una verdadera locura lo que les habían hecho pasar a esos pobres niños, todos tenían cortada la lengua, no podían decir nada, al final aparecieron más de 20 niños y encontraron cerca de 15 tumbas con restos de más niños desaparecidos.

Nos encontrábamos con una familia ejemplar, maravillosa, dicho por todos los vecinos del Pueblo, es más incluso las autoridades y Agentes sociales, los tenían en muy alta estima.

Pero un divorcio, eso es muy desestabilizador, emocional, incluso visceral y consigue que unos depredadores, bárbaros, bestias, crueles con niños, lleguen a pelear por quien se queda con los trofeos, convirtiendo el caso en una verdadera locura, delirio, frenesí, por parte de los autores, Fran y Maria, que hace que sean descubiertos.

Los divorcios son malos, muy malos, hay que tratar de evitar enemistarnos en una separación, lo mejor es:

Llegar a un mal acuerdo, que una disputa continua y con un final impredecible.

Carlos Nieto

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