Extraña carta

Se trata de un creepypasta que circula por internet algo antiguo, espero sea de vuestro agrado.

Se encontraba en el jardín arreglando las flores y regando las plantas, luego más tarde limpiando la casa y las habitaciones, realizando las tareas habituales que se realizan en el hogar, como todos los días solía hacer.

Faltaba muy poco para ser las cuarto de la tarde, y se encontraba fregando los platos de la comida y justo en el preciso momento que dan las cuatro de la tarde en el reloj un sonido de golpeteo en la puerta, ¡Toc, toc, Toc!. Hizo que dejara lo que estaba haciendo y se dirigiera a la puerta, mientras llegaba pensaba quien seria a estas horas, no solía tener visitas a esas horas de la tarde.

Abre la puerta y tras ella se encuentra con una persona grande, muy grande, y alta. Lo mira con asombro pensando ¿qué querrá este personaje, de mí? Sus manos eran grandes muy pálidas y arrugadas, el aspecto de su rostro parecía que hubieran esculpido los rasgos en la piel. Gesto serio y ojos muy grandes, el abrigo que llevaba le llegaba a los tobillos, era muy largo y gris oscuro, pero se podían ver las piernas largas y muy delgadas. Levanto la mano sacando de su enorme bolsillo un sobre, que se lo acerco a él.

Una vez el sobre en sus manos, miro de donde o quien podía haberle escrito una carta hoy en día, mirando en el reverso tratando de ver el remitente, ve con todo claridad que es de la prisión estatal. Un escalofrío le recorre por todo el cuerpo, pensando quien podría escribirle a él desde la cárcel, ya que no conoce a nadie en esa situación. Le da la vuelta rápidamente para confirmar que era su dirección y ¡SI! Era para él.

Con una nota enganchada al sobre se podía leer en letras grandes.

— Por favor lee esta carta es muy importante.

Con letra más pequeña y en el reverso de la nota se podía leer:

— Cuando leas esta carta debe de estar presente la persona que te la ha llevado, esto es muy importante.

Se queda sorprendido por la petición tan extraña, levanta la cabeza para volver a mirar a la persona alta que le había traído la carta y haciendo un gesto le invita a pasar. La intriga de que podía tener escrito esa carta le podía más que la precaución que debía de tener. Le ofreció algo de tomar al portador de la carta, que haciendo un giro de cabeza negaba y declina la invitación. Se sentó en una silla junto a la mesa de la sala y el personaje alto hizo lo mismo, observando como abría el sobre con cuidado y sacaba de su interior varias páginas de manuscrito, serán unos 8 folios escritos a mano muy irregulares y con trazos poco legibles.

Comienza a leer la carta.

Me encuentro en el corredor de la muerte, esperando ser ejecutado, pero lo verdaderamente malo de esto, es la incertidumbre de no saber cuando llegara el día en que me maten, igual muero de viejo antes de que me ejecuten, la incertidumbre de esta situación es la verdadera pena que estoy sufriendo. Soy culpable de lo que me acusaron. Mate a mi mujer y mis hijos brutalmente.

Continúa dando macabras explicaciones de como le destrozo el cráneo a su mujer contra el suelo, dándole golpes y golpes contra el suelo. Lo de sus hijos le hizo casi dejar de leer la carta pero continuo. Según sus explicaciones les hundió los pulgares sobre la cuenca de los ojos hasta que dejaron de moverse.

Prosigue contando que él desde bien chiquito tenía una presencia que le acechaba y le intentaba manipular, una voz que con el tiempo se fue haciendo cada vez más fuerte y capaz de obligarle a hacer cosas que él no quería realizar, ya le advirtió desde bien joven, que él no valía para nada. Menoscabando su personalidad, tratando de humillarlo hasta límites insospechados. Llegó un día en el que la voz fue viendo que se le acercaba más y más cerca, en los espejos podía ver una sombra a su lado, eso si rodeado de moscas, y esa sombra cada vez fue tomando forma hasta que se hizo física por completo y la podía ver el y los que estaba con él, pero era muy astuta y evitaba estar presente en los actos que le obligaba a ejecutar.

Comenta que en el instituto le obligo a prender fuego a todas las puertas del colegio, obligando a los que estaban dentro tuviesen que salir por las ventanas arriesgando sus vidas, lo que le ocasiono graves perjuicios y problemas ya entonces con la ley.

Su olor corporal, ya podía lavarse con lejía, que no se iba ese olor nauseabundo que desprendía, era continuo todo el mundo lo rechazaba, lo miraban mal y la presencia que de vez en cuando lo martirizaba diciéndole; no conseguirás nada en esta vida, solo sufrimiento y vejaciones, te tengo preparados grandes trabajos y sé que los harás sin rechistar.

Lo extraño fue cuando conocí a la que fue mi mujer, eso me desconcertó, le caía bien y ella me quería, no apreciaba mi mal olor que desprendía y al final nos casamos. Pobre de mí, no sabía lo que me tenía reservado este demonio que me acompañaba en mi vida. No fue porque me quisiera ayudar, el demonio tenía planes muy macabros para mi

En esto que termina la carta y el ser alto se levanta retira la silla sabiendo que ya ha terminado la carta y se marcha.

Él se queda atónito con lo que había leído, permanece sentado durante más de 15 minutos sin saber muy bien que ha sido eso.

Continúa con su vida, pensando que debía de ser el delirio de una persona que realmente esta loca. Y al día siguiente a la misma hora las cuatro en punto, vuelven a sonar los golpes en la puerta.

Abrió la puerta y sí, era el hombre alto, estaba allí esperando con una leve sonrisa en el rostro, mirándolo con la cabeza hacia abajo, y acercándole una nueva carta.

Coge la carta entre sus manos y puede leer: Segunda parte de mi existencia. Por favor léala.

Nuevamente lo invita a pasar y le vuelve a ofrecer algo para tomar o beber a lo que el hombre enorme y alto declina moviendo la cabeza.

Se vuelven a dirigir a la sala y se sientan, el hombre alto con su leve sonrisa que no se le quita y observa atentamente en silencio, no dice absolutamente nada solo lo mira. Él abre con cuidado la carta y saca los folios de dentro, solo dos esta vez.

Resulta que el demonio había llegado a tal control en su vida que ya no podía resistirse y lo obedecía le pidiera lo que le pidiera, se podía decir que tenía el control absoluto de su cuerpo. Solo hizo que tuviera una esposa para hacer sufrir a más personas, le hacía hacer cosas terribles y asquerosas, eructar en una reunión con amigos o familiares, empujar a la suegra cuando se desplazaba para que se cayera y se hiciera daño. Hasta el punto en el que le pidió que asesinara a su mujer y sus dos hijos, cosa que hizo sin rechistar. Era tal el control y el desprecio que tenía el demonio por él, que en el día del juicio cuando se enfrentaba a una sentencia que podía ser la pena de muerte, le dice el demonio lo que tenía que hacer, lo que hizo que se pusiera en medio de la sala y se bajara los pantalones y se masturbara enfrente del tribunal, mientras gritaba obscenidades e insultos a todos los presentes en la sala. Produciendo un escándalo nunca antes visto. Hecho que no le ayudo nada más bien todo lo contrario permitió y dio los pocos motivos que le podían faltar al juez para ponerle la pena capital. Con estos hechos sentencio su vida para el resto de sus días, tenía un futuro muy obscuro por delante y el demonio se encargaría de ello.

Mientras sostenía la carta se dio cuenta de que el papel estaba arrugado como mojado y luego secado, pudo imaginar que debían de ser las lágrimas del tipo mientras escribía, continuo leyendo ya el final de la carta donde en la segunda hoja solo había escrito el nombre del demonio era: Grinvech

Se levantó el enorme hombre alto y retirando la silla con cuidado, se alzó y dirigió a la puerta y se marchó de allí.

El hombre se quedó nuevamente paralizado, asombrado de lo que acaba de leer, era sorprendente la historia de este hombre.

Al día siguiente estaba nervioso, ansioso de que llegaran las cuatro de la tarde, esperando a que regresara el hombre alto. No termino el reloj de marcar las cuatro cuando se dirigió a la entrada y en ese momento comenzó a tocar el hombre alto y acto seguido abrió la puerta. Allí estaba el hombre alto, esta vez la sonrisa era mucho más pronunciada en su rostro pálido, levanto la mano sosteniendo un nuevo sobre, que se lo quito de las manos rápidamente y le invito a pasar, esta vez no le ofreció nada, fueron directamente a la sala y se sentaron, abrió el sobre a tirones desgarrando el sobre, en su interior solo había una hoja.

La letra de esta carta era casi incomprensible tenía una letra muy irregular como si le temblara el pulso cuando la escribía, decía lo siguiente:

— El demonio tiene total control sobre mí, nada de lo que hago es por mi propia voluntad, más bien es la voluntad del diablo. Ya no dispongo de voluntad alguna estoy tratando de suicidarme, pero Grinvech, se ha asegurado de que no pueda hacerlo, en la cárcel no me dejan ningún utensilio que no sea de plástico, tras el último ataque que le propine a un guardia, que me había dicho el demonio que hiciera. Tras estos comportamientos que he tenido en la cárcel no me dejan ni un minuto solo, ¡me hizo hacer tantas cosas malas!, tal barbaridad de enfrentamientos con todos, heridas, peleas, incluso me enfrente a un grupo de gente muy indeseable y lo que conseguí es que me apuñalaran después de violarme. Los guardias ya no me dejan ni respirar, me tienen constantemente vigilado, ya no voy a poder tirarme por el hueco de las escaleras, nada, no me dejan hacer nada ¡No, no me dejan nada con lo que poder llevar a cabo mi plan!, estoy seguro de que el demonio quiere que me pudra aquí, sufriendo cada vez más y más, esperando que muera de la peor forma que puede morir un ser humano. Abandonado, olvidado y sufriendo todo tipo de maltratos.

Lo único que me queda es esto que estoy haciendo:

El demonio Grinvech, me ha prometido que me va a sacar de aquí. Dejaré de padecer esta barbarie ¡si!, por fin voy a dejar de sufrir esta vida horrible que he tenido, no creo que el resto de mi vida sea mucho mejor, pero la ínfima voluntad que me queda me ha hecho hacer esta última atrocidad.

¡Si! Grinvech me va a sacar de aquí.

Ahora te voy a decir como te puedes liberar tú de Grinvech.

La única manera que te puedes liberar del Demonio es pasárselo a alguien. Para ello esa persona debe de invitarlo a entrar en su casa por lo menos tres ocasiones.

Carlos Nieto

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