Sobrecogedor relato «Lluvia sobre el cristal»

Lluvia sobre el cristal

Esta historia trata de que la imaginación puede llevarte a lugares oscuros y tenebrosos.

Las horas ya se adentraban en la oscuridad y llovía de forma incesante. Las gotas de agua se deslizaban formando caminos entrecruzados por el cristal de la ventana; el vidrio separaba a la estancia de un jardín donde se mecían al viento las hojas de las plantas que allí se encontraban, tratando de refugiarse de la lluvia unas bajo las otras.


Dentro de la habitación se encontraba la madre de Julio. El muy nervioso y agobiado estaba sentado, explicando no sin cierta preocupación por ver si su madre le tomaba por loco. Lo miraba atentamente Maria, su madre, tratando de comprender que es lo que podía hacer por mejorar el bienestar de su hijo:

– Cariño te aseguro que son solo unas pesadillas -afirmó Maria. — Te despiertas antes de que tu cuerpo lo haga quedando paralizado. Como ya te he contado en varias ocasiones, ese es un motivo por el que mucha gente entra en pánico, pero es un evento más común de lo que crees. No pienses que tratan de aplastarte, es una sensación habitual a quienes les sucede esto, sin embargo, en poco tiempo desaparece. Lo mejor es relajarse y tratar poco a poco de recobrar la movilidad.


– ¡Sí, claro!, ¿Y si lo que a mí me sucede es real? Siento que estoy paralizado, me agarra de las manos, y los pies me los tiene aplastados, también siento que su pecho gigantesco me aplasta, faltándome aire para poder respirar con normalidad. Tras abrir los ojos, el terror se apodera de mí, y tengo que volverlos a cerrar rápidamente. Además, siento su respiración cerca de mi cara, esta prácticamente encima, incluso huelo su mal aliento; estará esperando que trate de zafarme para terminar de aplastarme, me desespero no sé que puedo hacer y encima …


– Comprende que eso es imposible -lo interrumpe Maria -. Te estás confundiendo por completo, eso es normal, son sensaciones que provoca tu imaginación; ya de crío siempre tuviste mucha imaginación. Tienes que entender que es un proceso normal, cuando un cuerpo pasa del estado de sueño al de vigilia. No hay nadie encima de ti, estoy segura, cariño.


– Entiendo que lo que dices sea así, pero, ¿No estoy seguro de que ese monstruo que me aplasta no sea real? ¿Cómo puedes saberlo?


– Tienes que confiar en tu madre, son muchos años de experiencia y como sabes; tus hermanos, algunos tenían terrores nocturnos, y al final todo paso. El ser madre de 8 hijos te genera una sabiduría, que ni en la universidad la llegas a aprender. Mira cariño si quieres puedes quedarte esta noche a dormir aquí, como sabes no duermo casi nada por la edad; de este modo lo que haré es vigilar que no hay ningún monstruo cerca de ti. ¿Qué te parece?


– Perfecto, no sé si podrás verlo. Ten cuidado si lo observas, no vaya a ser peligroso y se fije en ti y …


– ¡Otra vez con lo mismo! Ya te digo que no hay nada. Me quedaré sentada cerca de tu cama y ya verás como solo son pesadillas, tu imaginación es muy desmedida.

Maria se sentó al lado de la cama de Julio, y comenzó a hacer punto que es lo que más le entretenía, con una luz tenue, que iluminaba lo justo para no molestar a Julio, que dormía placidamente en la cama. La lluvia que continuaba cayendo, se podía sentir su murmullo incesante y el suave golpeteo sobre las hojas y los cristales de la ventana, lo que facilitaba la relajación y daba pie a adormecerse.


Maria se acomodó mejor, reposando la espalda sobre el respaldo del sillón en el que estaba sentada y haciendo un esfuerzo por mantenerse abstraída. De vez en cuando la estancia quedaba iluminada por algún relámpago furtivo que introducía su luz a través de los cristales, no le seguía el típico ruido del trueno; debía de estar muy lejos la tormenta.


Un ligero ruido distinto del que estaba provocando la lluvia, le hizo levantar la cabeza. Había un monstruo peludo sobre el pecho de su hijo. Tenía un aspecto aterrador, infernal, la espalda llena de pinchos, y una lengua larga que la estaba pasando por encima de las sabanas que cubrían el cuerpo de Julio. Giró la cabeza el monstruo mirando fijamente a María; con una sonrisa y luciendo unos dientes tremendos y afilados, se quedó observándola durante unos segundos. Levanto las manos viéndose unas uñas grandes y puntiagudas, golpeó a su hijo con sus garras afiladas, sacando los órganos del cuerpo de su hijo, con el primer golpe. La sangre salpicaba toda la habitación.

Nunca había sentido tanto miedo en su vida, era una andanada de locura, del terror más puro y absoluto. Ella era una mujer fuerte y robusta se levantó y se abalanzó sobre el monstruo. En ese momento se despertó dándose cuenta de que tenía en las manos el punto que estaba tejiendo. Lo primero que le vino a la cabeza fue: «Menuda pesadilla acabo de tener». Levanto la cabeza y miró hacia la cama de su hijo, no se veía bien, ya que la luz que tenía no era suficiente para ver con claridad. La luz de un improvisado rayo ilumino brevemente la habitación, pudiéndose ver la silueta del ser de su sueño sobre su hijo. Se levantó de un salto y encendió la luz de la habitación. Quería avisar a su hijo de que era solo una pesadilla lo que le pasaba. Una vez la luz encendida la escena era dantesca, todo lleno de sangre los órganos y vísceras repartidos por la habitación y su hijo fallecido en la cama.

La siguiente noche la pasó durmiendo Maria, en las dependencias policiales. Se encontraba detenida para interrogarla sobre lo sucedido; al ser la única que estaba en la casa junto con su Hijo Julio. A la mañana siguiente determinaron que debió de ser un animal que se coló en la casa, había dejado marcas de garras y arañazos que se podían ver sobre las paredes de la habitación y en las sabanas, además, sobre el cuerpo de Julio. Advirtieron a la madre de Julio, de la suerte que tuvo que no fuese atacada ella, pues parecía por las marcas que era un animal de enormes dimensiones.

Esa noche fue su primera noche de muchas. El engendro pasó esa misma noche por su cama, donde trataba de dormir, a saludarla y de paso a refrescarle la memoria de lo que le realizaba a su querido hijo. Los mismos actos que sufrirá ella desde ese preciso momento. Desde entonces se encierra con llave ella sola en la habitación, procurando de esta manera que nadie pueda entrar a verla dormir.

El esperpento que le visita todas las noches, si ve a alguien junto a ella, primero la matará acto seguido abrazara al osado que esté en la habitación junto a ella.

Carlos Nieto

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s