Llegó a casa de sus amigos. Se encontraban retirados de la ciudad en una zona residencial, tranquila y bien comunicada. La insistencia de ellos que se quedara en su casa al final hizo que no pudiera rechazarla, quedándose en casa de sus amigos. La entrevista de trabajo que tenía al día siguiente era importante para Juan, motivo de su viaje y estancia en casa de Roberto. Hacía tiempo que no se veían, la verdad es que no sabía nada de él desde el instituto, pudo saber que apareció varias veces en portadas de revistas de economía, aunque sinceramente no sabía muy bien a que se dedicaba.

(Recuerda que en el instituto era muy siniestro y siempre le gustaba el ocultismo y temas absurdos de fantasmas y demás)

Lo festejaron con una reunión familiar, que acudieron amigos un tanto extraños, los cuales no conocía a nadie, diría por su aspecto que parecía que fuesen de otra época por sus ropas.

Durante la cena, observo que prácticamente solo comía él, le dio la sensación de que los demás jugueteaban con los alimentos que tenían en el plato, pero no les vio en ningún momento comer nada, eso si, beber parecían esponjas marinas. Lo que resulto que se alargó varias horas la charla en la sala de lectura, mientras, bebían un magnífico whisky escocés que Roberto albergaba para ciertas ocasiones.

Lo cierto es que se hizo muy tarde y Juan, mirando su reloj, dio un salto y se levantó con celeridad.

—Disculpen, me tengo que retirar a dormir, debo de estar descansado para la entrevista de mañana. Lo que provocó cierto fastidio a los allí congregados. Roberto se levantó y lo acompaño a su habitación. Fueron terminando de hablar y Roberto le dice:

— Juan, aquí siempre que quieras puedes venir, en esta casa siempre cabe una persona más.

Lo miró extrañado por las palabras de Roberto y cerró la puerta para disponerse a descansar y prepararse para la reunión del día siguiente.

Serian las cuatro de la mañana, cuando un ruido a motor de un vehículo lo despertó, se asomó a la ventana tratando de averiguar ¿quién podía ser a esas horas?

Con los ojos abiertos e incrédulos, alucinados, pudo comprobar que era un coche fúnebre de enormes dimensiones. Allí se reunían todos los asistentes a la fiesta, por lo menos eran 10 personas. Un señor alto y delgado, muy delgado, con sombrero, levantó la mano al mismo tiempo que decía.

— Cabe una persona más.

No sé cómo lo hicieron, pero todos se metieron dentro del coche fúnebre y se fue alejando hasta perderse por donde se confunden las luces de las estrellas con el alumbrado de la carretera.

A la mañana siguiente era tarde, me pasó factura trasnochar. Debía de haberlo previsto, me vestí y adecenté rápidamente para poder llegar a tiempo a mi reunión. Una vez abajo tenían un vehículo preparado para acercarme a la ciudad, cosa que agradecí mucho, me despedí de Roberto con cierta prisa agradeciéndole lo bien que me habían tratado y posponiendo una nueva reunión para vernos de nuevo.

La reunión fue mejor de lo esperado, en aquel edificio tan imponente, estaba en la planta 56, la verdad nunca antes había estado en un rascacielos a esta altura. Me dirigí a los ascensores para bajar a la calle y tomar un café para calmar los nervios. La reunión había ido muy bien y me dijeron que el trabajo era para mí, aun así quería relajarme y pensar en la entrevista para asentar de esta manera lo hablado y no hacerme ilusiones vanas.

Cuando se abre la puerta del ascensor puedo observar atónito que no cabe nadie, iba completamente lleno, a pesar de las grandes dimensiones de la cabina. Una voz desde el fondo, levantando un brazo y haciendo un pasillo con la otra mano, apartando a la gente a un lado, pudo decir:

— “CABE UNA PERSONA MÁS”

Esto me puso los pelos de punta, me retiré hacia atrás, y dije no, no, me espero al siguiente. Se cerraron las puertas delante de mí y comenzó a bajar el ascensor. A los pocos segundos se podían escuchar gritos de desesperación, de auxilio y terror, fue algo que se te queda en la cabeza para siempre. El golpe que dio contra el fondo a pesar de estar en la planta 56 se pudo sentir como si hubiese sido a mi lado, subió el sonido por el hueco del ascensor a modo de altavoz, repartiendo en cada planta dolor y estruendo por igual.

Tras la confusión del accidente que había en el hall del edificio, con policías, médicos, enfermeros, ambulancias y demás, se hizo difícil poder acceder a un taxi. Necesitaba alejarme de allí, aquello era dantesco.

Salí por fin a la calle, pude respirar aire del exterior, traté de aclararme la vista y justo delante de mí había un pequeño autobús del edificio para llevar a los que quisiera al aeropuerto, estaba solo, un cartel indicaba aeropuerto con el nombre del edificio. Me acerqué y miré en el interior, había varias personas les pregunté, y me confirmaron que sí, que salía en breve dirección al aeropuerto, me decidí por entrar y esperar a que marcháramos de allí.

Estaba lleno el autobús y no se veía al conductor por ningún lado, no hacía más que mirar a todos los lados tratando de averiguar donde se habría metido este hombre, pero nada, no sabía quién podía ser. En esto que entran unas tres personas más y se van hacia el fondo. ¡Pero, si no hay sitio para más! Pienso en mi cabeza. Justo al mismo tiempo se oye en la calle:

— “CABE UNA PERSONA MÁS”

Un hombre apresurado con la chaqueta en la mano y el maletín en la otra, entra cerrándose las puertas detrás de él. El lado del conductor se abre la puerta y pude observar al señor alto delgado de la noche anterior. El terror se me apoderó, quería gritar y salir de allí, pero no me salía ningún sonido, estaba atrapado. Comenzó el viaje a los pocos metros, caímos por un puente, no nos salvamos ninguno.

Me llamó la atención que a pesar de estar muerto podía seguir escuchando a este ser alto y delgado que me decía DESDE LO ALTO DE UNA BARCA:

— “CABE UNA PERSONA MÁS”

CARLOS NIETO

Safe Creative
Spread the love

Por Carlos y Luz

Hola, bienvenida/o a esta página donde pretendo que todos seamos amigos. Esta página no tiene otra intención que ser un medio, entre tantos, de pasárselo bien, eso sí, ¿Estás buscando un buen susto? ¿Quieres leer historias que te harán temblar de miedo? Estás en un buen lugar, no lo dudes y lee alguna de las entradas de terror.

Un comentario en «Relato: Cabe una persona más.»

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: