Me invitaron a un RITUAL secreto… #Shorts
La Invitación en la Oscuridad
La lluvia golpeaba el cristal como dedos huesudos, cada gota un latido sordo en la noche. No era una lluvia normal; olía a tierra removida, a algo antiguo y descompuesto. Recibí la invitación en un sobre sin remitente, el papel grueso y frío al tacto, como piel curtida. Una sola frase, escrita con una caligrafía elegante y perturbadora: “Serás bienvenido en el círculo.” No sabía quién me había invitado, ni a qué círculo, pero una certeza helada se instaló en mi pecho: no era una invitación a una fiesta.
El Aroma de lo Prohibido
El video, un fragmento digital de apenas unos minutos, es un portal a esa misma inquietud. Un joven, con la palidez enfermiza de quien ha visto demasiado, narra su experiencia. No es la experiencia en sí lo que aterra, sino la forma en que la cuenta. Su voz, temblorosa, apenas audible sobre el crepitar de una estufa leñera. El lugar, un claro en el bosque, bañado por la luz espectral de antorchas. El aire, denso y cargado con el aroma acre de incienso y algo más… algo animal, primario, que erizaba la nuca.
El ritual, apenas vislumbrado en el video, es una danza de sombras y susurros. Figuras encapuchadas, movimientos repetitivos, cánticos guturales que parecen arrancar desde las profundidades de la tierra. No hay violencia explícita, pero la tensión es palpable, como un cable a punto de romperse. El joven, el narrador, se siente como un intruso, un observador involuntario de algo que no debería ver. Y esa sensación, esa impotencia, es lo que realmente perturba.
La Psicología del Miedo Ancestral
¿Por qué nos aterra tanto lo desconocido, lo ritual, lo que se esconde en la oscuridad del bosque? La respuesta reside en nuestros orígenes. Durante milenios, nuestros ancestros vivieron en un mundo hostil, lleno de peligros invisibles. Los rituales eran una forma de controlar esos peligros, de apaciguar a los espíritus, de encontrar un sentido en el caos. Pero también eran una forma de exclusión, de marcar la diferencia entre el grupo y el extraño, entre la seguridad y la amenaza.
El miedo a los rituales secretos es, en esencia, el miedo a ser excluido, a ser el extraño, a ser el sacrificio. Es el miedo a lo que se esconde en las sombras de nuestra propia psique, a los impulsos primarios que reprimimos, a las verdades incómodas que preferimos ignorar. El video, con su atmósfera opresiva y su narración fragmentada, explota ese miedo ancestral, recordándonos que la oscuridad siempre está ahí, esperando a ser descubierta.
Puntos de Inquietud
- La ausencia de contexto: No sabemos quién invitó al joven, ni por qué. Esta falta de información alimenta la paranoia y la especulación.
- La palidez del narrador: Su apariencia física sugiere un trauma profundo, una experiencia que lo ha marcado para siempre.
- El aroma inusual: La descripción del olor a tierra removida y a algo animal es particularmente inquietante, evocando imágenes de muerte y descomposición.
- Los cánticos guturales: El sonido de las voces, distorsionado y amenazante, sugiere una comunicación con fuerzas oscuras.
- La sensación de impotencia: El narrador se siente como un observador pasivo, incapaz de intervenir o escapar.
El Eco en la Noche
El video termina abruptamente, dejando al espectador con más preguntas que respuestas. No hay una resolución, no hay una explicación lógica. Solo la sensación persistente de que algo terrible ha sucedido, y que esa oscuridad sigue acechando en algún lugar, esperando a la próxima víctima. Apaga la luz. Escucha el silencio. ¿No oyes, también, el susurro de los cánticos? ¿No sientes, también, el frío en la nuca?
La invitación, quizás, ya está en camino.
