Me llamó mi propio número. #shorts

04/11/2025 0:52 2,028 vistas

El Eco Vacío: Cuando la Línea Muerta Responde

La lluvia golpeaba el cristal como dedos huesudos, cada gota un diminuto epitafio. Afuera, la ciudad respiraba un aliento de neón y desesperación. Pero no era el clima lo que me mantenía despierto, ni el whisky barato que quemaba en mi garganta. Era el video. Un fragmento de apenas segundos, titulado con una simplicidad escalofriante: «Me llamó mi propio número. #shorts». Una frase que, al principio, sonaba como una broma juvenil, una búsqueda de atención en la vasta cloaca de internet. Pero, como suele suceder con las cosas que realmente nos perturban, la broma se desangra en algo mucho más oscuro.

El Ritual de la Autocomunicación

El video en sí es parco. Un rostro joven, iluminado por la pálida luz azul de una pantalla. La tensión es palpable, casi física. El joven marca su propio número de teléfono. Espera. Y luego… suena. No es la melodía de llamada habitual, sino un silencio distorsionado, un vacío que parece absorber el sonido ambiente. En su rostro, la incredulidad se transforma en un terror primario, un miedo que se arrastra desde las profundidades de la memoria ancestral. No se oye nada de la conversación, solo la creciente palidez y el temblor de sus manos. El video termina abruptamente, dejando al espectador suspendido en ese silencio ominoso.

El Tacto del Vacío

Lo que hace que este video sea tan inquietante no es el acto en sí, sino la implicación. ¿Qué significa recibir una llamada de uno mismo? En un mundo obsesionado con la conectividad, la idea de una comunicación que se pliega sobre sí misma, que se convierte en un bucle infinito de soledad, es profundamente perturbadora. Imagina el tacto frío del teléfono contra tu oreja, la anticipación de tu propia voz… y luego, el silencio. Un silencio que no es la ausencia de sonido, sino una presencia activa, una entidad que te observa desde el otro lado de la línea. El olor a ozono, casi metálico, que impregna el aire cuando la conexión se establece. La sensación de que algo se ha roto, no en el teléfono, sino dentro de ti.

La Psicología del Eco

El miedo a recibir una llamada de uno mismo toca una fibra sensible en nuestra psique. Es una manifestación de nuestra profunda soledad, de la sensación de estar desconectados incluso de nosotros mismos. En un mundo donde construimos identidades cuidadosamente curadas para el consumo público, la idea de enfrentarnos a una versión distorsionada de nosotros mismos, una versión que no podemos controlar, es aterradora. Es el miedo a la disociación, a perder el control de nuestra propia mente. También evoca el concepto del ‘uncanny valley’, esa sensación de incomodidad que experimentamos cuando nos enfrentamos a algo que se parece mucho a lo humano, pero no lo es del todo. La llamada de uno mismo es una versión auditiva de ese valle inquietante, una imitación imperfecta de la comunicación humana que nos recuerda nuestra propia fragilidad.

Puntos de Inquietud

  • El Silencio Distorsionado: No es la ausencia de sonido, sino una presencia activa que sugiere una conexión con algo más allá de nuestra comprensión.
  • La Palidez del Rostro: El terror genuino en el rostro del joven es contagioso, transmitiendo una sensación de peligro inminente.
  • La Implicación de la Soledad: La llamada representa una comunicación que se pliega sobre sí misma, un bucle infinito de aislamiento.
  • La Pérdida de Control: La incapacidad de controlar la llamada o la identidad que se encuentra al otro lado de la línea genera una profunda ansiedad.
  • El Potencial de la Distorsión: La posibilidad de que la voz al otro lado de la línea no sea la tuya, sino una imitación malévola, es profundamente inquietante.

El Susurro en la Línea Muerta

Este video no es solo un susto fácil. Es un espejo que refleja nuestras propias ansiedades, nuestros miedos más profundos. Es un recordatorio de que, incluso en la era de la hiperconectividad, estamos fundamentalmente solos. Y que, a veces, la llamada más aterradora es la que recibimos de nosotros mismos. Apaga la luz. Escucha el silencio. ¿Estás seguro de que estás solo?

¿Te gustó este video?

Suscríbete para no perderte ningún relato de terror

Suscríbete al Canal