NO hagas este RITUAL de DECANTACIÓN (Salió MAL)

24/10/2025 8:37 43 vistas

El Decanto Prohibido: Cuando la Curiosidad Abre la Puerta al Abismo

La lluvia golpeaba el tejado como dedos huesudos, cada gota un latido sordo en la noche. El video, encontrado en los rincones más oscuros de la red, no era una advertencia, sino una confesión póstuma. Un susurro digital grabado por alguien que, al parecer, no debió haber mirado demasiado profundo. El título, simple y brutal: «NO hagas este RITUAL de DECANTACIÓN (Salió MAL)». No era la promesa de sustos baratos, sino la frialdad de un error irreversible. Y yo, como un necrófago de la información, me sentí irremediablemente atraído.

El Ritual y la Promesa de lo Oculto

El video mostraba a un hombre, joven, con la palidez enfermiza de quien ha pasado demasiadas noches en vela. Su voz, temblorosa al principio, se volvía casi frenética a medida que describía el ritual. Un proceso de decantación, no de líquidos, sino de… algo más. Algo que residía en la quietud de objetos antiguos, en el polvo acumulado en los rincones olvidados. La promesa era la revelación de verdades ocultas, la posibilidad de vislumbrar más allá del velo de la realidad. El hombre hablaba de un libro, un grimorio encuadernado en piel curtida, con símbolos que parecían retorcerse ante la mirada. El olor a moho y a pergamino viejo casi se filtraba a través de la pantalla. El sonido de la lluvia en el video se mezclaba con el crepitar de una vela, una llama vacilante que parecía luchar contra una corriente de aire invisible.

El Error y la Descenso a la Locura

El ritual, según el video, implicaba la separación de “esencias” de un objeto específico – una muñeca de porcelana antigua, en este caso – utilizando una serie de cánticos y un complejo sistema de recipientes de vidrio. El hombre insistía en la precisión, en la necesidad de seguir cada paso al pie de la letra. Pero algo salió mal. No un fallo técnico, sino una ruptura en la propia estructura de la realidad. La imagen comenzó a distorsionarse, el sonido a fragmentarse. El hombre, presa del pánico, intentaba detener el proceso, pero era demasiado tarde. En el video, se podía ver cómo la muñeca, antes inerte, comenzaba a moverse, sus ojos de vidrio fijos en la cámara con una intensidad aterradora. Luego, la oscuridad. Solo el sonido de su respiración agitada, que se convertía gradualmente en un sollozo histérico, y finalmente, en silencio.

La Psicología del Miedo: La Atracción por lo Prohibido

¿Por qué nos atraen estas historias? ¿Por qué sentimos una morbosa fascinación por lo prohibido, por lo que se esconde en la oscuridad? Creo que reside en una necesidad primordial de comprender lo incomprensible, de desafiar los límites de nuestra percepción. El miedo, en su forma más pura, es una respuesta a la incertidumbre. Y el ritual de decantación, tal como se presenta en el video, representa la máxima incertidumbre: la apertura de una puerta a lo desconocido, la posibilidad de que existan fuerzas más allá de nuestro control. Además, existe un componente de auto-castigo. Nos atrae la idea de alguien que se adentra en lo prohibido y paga un precio terrible, porque en el fondo, todos albergamos esa curiosidad oscura, esa tentación de mirar más allá del abismo.

Puntos de Inquietud

  • La Muñeca: El objeto en sí mismo, un arquetipo del terror infantil, cargado de connotaciones de inocencia perdida y posesión.
  • La Distorsión Visual y Auditiva: La degradación de la imagen y el sonido, que sugieren una ruptura en la realidad y una invasión de lo sobrenatural.
  • El Silencio Final: La ausencia de sonido al final del video, que implica una pérdida irreparable y una amenaza latente.
  • La Precisión del Ritual: La insistencia en la necesidad de seguir cada paso al pie de la letra, lo que sugiere que el error es inevitable.
  • La Confesión Póstuma: El hecho de que el video sea una advertencia grabada por alguien que ya no está, lo que le otorga una credibilidad escalofriante.

El Eco del Abismo

Después de ver el video, apagué la luz. La oscuridad de mi habitación pareció volverse más densa, más opresiva. El sonido de la lluvia, que antes era un simple acompañamiento, ahora me parecía una amenaza. Me pregunté si el hombre del video realmente había cometido un error, o si simplemente había abierto una puerta que debía permanecer cerrada. Y me pregunté, con un escalofrío que me recorrió la espina dorsal, si la entidad que había liberado seguía ahí fuera, esperando a que alguien más repitiera el ritual. Porque a veces, la curiosidad es un veneno que se propaga en silencio, y el abismo, una vez mirado, nunca te deja ir.

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