Vivo en un 14º Piso y ALGO golpeó el cristal 🏢 #shorts #miedo #horror
El Golpeteo en el Cristal: Una Crónica del Piso Catorce
La ciudad, vista desde arriba, es una constelación de pecados. Luces parpadeantes que intentan ocultar la podredumbre que se arrastra por las calles. Yo, un observador silencioso desde el piso catorce, creía haber visto todo. Creía que la soledad era el peor de los fantasmas. Estaba equivocado. El miedo, el verdadero miedo, no se anuncia con cadenas y gritos, sino con un golpeteo suave, casi imperceptible, contra el cristal.
La Noche del Golpeteo
El aire era denso, cargado con el olor a lluvia y a metal oxidado. Una noche como tantas, con la ciudad respirando bajo mis ventanas. Estaba absorto en un libro, un volumen antiguo sobre fenómenos inexplicables, irónicamente. El silencio, roto solo por el zumbido lejano del tráfico, era mi refugio. Entonces, lo escuché. Un golpeteo. Ligero, como si una uña helada rasgara la superficie del vidrio. Al principio, lo atribuí al viento, a una rama suelta golpeando la fachada. Pero el viento no tenía esa precisión, esa… intencionalidad.
Me levanté, con el corazón latiendo un ritmo irregular contra mis costillas. La ventana, inmensa, ofrecía una vista panorámica de la ciudad. Nada. Solo la oscuridad y las luces distantes. Volví a sentarme, intentando convencerme de que había sido mi imaginación. Pero el golpeteo regresó. Más fuerte, más insistente. No era un golpe aleatorio, sino una secuencia, un patrón. Como un código. Un mensaje.
Acercándome lentamente, sentí un escalofrío que no provenía del frío exterior. El cristal estaba frío al tacto, liso y sin imperfecciones. Pero al presionarle la oreja, juraría haber escuchado un susurro, una voz apagada que intentaba comunicarse desde el otro lado. Una voz que no era humana.
El Miedo Primordial: La Vulnerabilidad en las Alturas
El miedo que evoca esta historia no es el miedo a lo desconocido, sino el miedo a la vulnerabilidad. Vivir en un piso catorce es vivir en un estado constante de exposición. Estás separado del mundo, pero no protegido de él. El cristal, esa fina barrera entre tú y el abismo, se convierte en un símbolo de tu fragilidad. El golpeteo no es solo un sonido, es una violación de ese espacio seguro, una amenaza a tu existencia.
Psicológicamente, este miedo se conecta con nuestros instintos más primitivos. La altura, la oscuridad, el sonido inexplicable… todos ellos desencadenan respuestas de alarma en nuestro cerebro. Somos depredadores, sí, pero también presas potenciales. Y en un piso catorce, te sientes como una presa atrapada en una jaula de cristal, a merced de algo que no puedes ver, ni comprender.
Puntos de Inquietud
- El Patrón del Golpeteo: No es aleatorio, sugiere una inteligencia detrás de la acción.
- La Temperatura del Cristal: El frío inusual, incluso en una noche fría, implica una fuente de energía extraña.
- El Susurro: La percepción auditiva de una voz ininteligible amplifica la sensación de amenaza.
- La Sensación de Observación: La certeza de que algo, o alguien, está observando desde el exterior.
- La Aislamiento: La soledad del piso catorce intensifica el miedo y la paranoia.
El Eco del Golpeteo
Nunca supe qué o quién golpeó el cristal esa noche. Tal vez fue una alucinación, un producto de mi imaginación cansada. Tal vez fue algo más… algo que no pertenece a este mundo. Pero el golpeteo persiste en mi memoria, un eco constante que me recuerda mi propia vulnerabilidad. Ahora, cada vez que la lluvia golpea las ventanas, o el viento aúlla en la noche, me pregunto si el golpeteo regresará. Y si esta vez, la barrera de cristal no será suficiente para protegerme.
La ciudad sigue brillando abajo, indiferente a mis miedos. Pero yo sé la verdad. En algún lugar, en la oscuridad, algo está observando. Y está esperando. El golpeteo, después de todo, podría ser solo el preludio de algo mucho peor. Apaga la luz. Escucha con atención. ¿No oyes… un golpeteo?
